Turquía, entre la espada y la pared
Luego del ataque a la Freedom Flotilla, el gobierno turco debe decidir: presionar a Israel hasta las últimas consecuencias para buscar justicia por los nueve turcos muertos o privilegiar sus relaciones políticas, económicas y militares con Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea.
Gran repudio internacional causaron los recientes asesinatos cometidos por comandos israelíes que buscaban evitar el avance de una flota de barcos que llevaban ayuda humanitaria para los refugiados de la Franja de Gaza. Según cifras de Naciones Unidas, al 2008 los palestinos que permanecían en esta situación en el territorio señalado llegaban a 1.073.303.
Diversos gobiernos del mundo, a través de los servicios de relaciones públicas de sus cancillerías, condenaron con mayor o menor dureza este ataque totalmente desmedido e injustificado que el Estado de Israel había llevado acabo contra civiles desarmados. Posteriormente las autoridades hebreas intentaron respaldar las acciones de sus fuerzas, mostrando evidencia de las “armas” que habían sido encontradas a bordo de las naves: palos, sillas plásticas y la cuchillería que toda cocina de buque comúnmente lleva.
El lunes recién pasado la comisión investigadora del ejercito israelí entregó sus conclusiones. Admiten errores en la planificación y toma de decisiones durante el abordaje, pero no identifica a los responsables y, lo que es peor, defiende el actuar de sus soldados ante la resistencia que opusieron algunos de los integrantes de la embarcación turca “Mavi Marmara”. Sinceramente, creo que nadie esperaba mucho mas de esta investigación. Por otro lado, el gobierno de Israel se ha negado rotundamente a permitir que una comisión internacional investigue los hechos, con lo cual queda bastante claro que los mandos que tomaron la decisión de abordar los buques y los soldados que dieron muerte a los nueve tripulantes turcos, saldrán inmunes de todo este asunto.
Volviendo al tema de las reacciones que generó este incidente, fue casi unánime el repudio por esta operación. Mientras la mayoría de los gobiernos del mundo – entre ellos el chileno – deploraban el uso excesivo de fuerza y exigían una inmediata investigación, el gobierno de los Estados Unidos sólo se limitaba a lamentar las muertes y hacia un llamado a que se conocieran los hechos y las circunstancias alrededor de los trágicos eventos. La tibia respuesta de la administración Obama no hace mas que respaldar la sólida relación de amistad que ese país ha mantenido con Israel desde su creación. Es de suponer que cualquier acción concreta que se intente discutir en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas será rápidamente vetada por Estados Unidos. Nada nuevo bajo el sol.
El gran conflicto de intereses que debe resolver el Primer Ministro Turco Recep Tayyip Erdogan es lo que mas nos llama la atención. Por un lado están las familias de las víctimas que exigen acciones drásticas y concretas de parte de sus autoridades contra el Estado de Israel. Por otro lado están los intereses económicos, políticos y militares de su país no solo con Israel, sino también con Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea. Expliquemos estos antecedentes por parte. Antes del ataque, Turquía era uno de los pocos aliados que tenía Israel en la zona del medio oriente. Sus relaciones comerciales eran fructíferas y en el ámbito militar eran buenos aliados, compartiendo doctrinas en el manejo de sus principales medios de combate e incluso realizando intercambios de estudios para el personal de las distintas ramas armadas. El Primer Ministro Turco ya amenazó a Israel con romper relaciones diplomáticas en caso de que Israel no pida perdón por los hechos o, en su defecto, autorice una investigación internacional. El Gobierno de Israel ha declarado que no hará ni lo uno ni lo otro, con lo cual inevitablemente las relaciones diplomáticas entre estos ex-socios deberían deteriorarse con el transcurso de los meses. Queda la duda de qué sucederá con sus relaciones militares y comerciales.
Pero Turquía también tiene intereses como integrante de la OTAN. Luego del ataque de Israel a la “freedom flotilla”, algunos medios señalaban que de ahora en adelante cualquier organización que emplease barcos turcos para llevar ayuda a la franja de gaza podría solicitar el resguardo de la Armada Turca. Dadas las circunstancias, aquello parece difícil, por no decir imposible. Turquía es miembro de la OTAN desde el año 1952. Como lo señala el Tratado, ante cualquier ataque militar que reciba uno de sus miembros, los países integrantes responderán como si todos ellos hubiesen sido atacados y se reservan el derecho a tomar las medidas de fuerza necesarias para restablecer la paz en la zona de conflicto. Un encuentro armado entre las fuerzas armadas de Israel y Turquía en el Mar Mediterráneo, habilitaba a las autoridades turcas para solicitar la ayuda de todos los integrantes de la OTAN, con el fin de repeler el ataque de su nuevo enemigo. Si en algún momento esta hipótesis de proteger la ayuda humanitaria con naves armadas paso por la mente de las autoridades turcas, la presión de Estados Unidos debe haber sido lo suficientemente fuerte y disuasiva para echar pie atrás. Recordemos que el país norteamericano es el principal proveedor de armamentos de Turquía.
Finalmente me parece necesario señalar la intención del gobierno Turco por ingresar oficialmente a la Unión Europea. En noviembre de 2009, un informe de la comisión encargada de evaluar a los países candidatos para ingresar a la unión, recomendó retrasar el ingreso de Turquía por una serie de factores, entre ellos la necesaria normalización de sus relaciones diplomáticas con la República de Chipre. Un incidente militar con Israel no ayuda en nada a esta causa.
Todo parece indicar que, como comúnmente ocurre, las autoridades políticas involucradas esperarán que transcurra el tiempo necesario para que esta tragedia que afecta a nueve familias turcas quede en el olvido y así priorizar los intereses del Estado.

Posteado por Victor Herrera en
